Un tomo deformado es un artefacto literario cuya cubierta protectora se ha retorcido o dañado hasta el punto de que ya no puede mantenerse plana. La cubierta puede haber sufrido dobleces, arrugas u otras deformaciones. Esta grave deformación suele ser consecuencia de daños por agua, condiciones de almacenamiento inadecuadas o el inevitable paso del tiempo.
Las consecuencias de tal deformación son múltiples, ya que dificulta su acceso y pone en peligro el lomo del libro. Además, los tomos deformados perjudican su atractivo estético y dificultan su correcta colocación en las estanterías. En casos de deformación grave, podría ser necesario volver a encuadernar el libro o incluso reemplazarlo.
La deformación es una aberración molesta que se produce con frecuencia en la superficie de un libro. Se produce por la exposición a entornos excesivamente húmedos, lo que provoca la deformación de su cubierta. Por otra parte, la exposición a entornos excesivamente áridos también puede provocar esta deformación. Asimismo, el frío o el calor extremos pueden provocar la deformación. La iluminación inadecuada o excesiva puede contribuir a este deterioro, al igual que la circulación restringida o excesiva del aire. Además, la sobreabundancia o ausencia de humedad en el entorno influye en la inducción de la deformación.

