La tecnología de impresión y el proceso comercial conocido como impresión bajo demanda (POD, por sus siglas en inglés) implica que un libro se imprime cuando la empresa recibe un pedido. La impresión bajo demanda ha transformado el sector editorial, permitiendo que los libros se publiquen de uno en uno en lugar de en grandes cantidades que luego se almacenan en bodegas.
Para los editores, esto significa que no es necesario realizar una inversión inicial significativa ni realizar costos de almacenamiento; los libros se pueden producir “a pedido”.
Los autores autopublicados ahora pueden imprimir pequeñas cantidades de sus libros sin pagar los enormes costos asociados con los métodos tradicionales. Solo necesitan publicar más copias si las necesitan, de ahí el nombre de POD o “impresión bajo demanda”.
La edición tradicional consiste en imprimir grandes tiradas del mismo título y esperar que se vendan; si no es así, el editor se queda con muchos ejemplares sin vender que debe liquidar.
Una posible desventaja de la impresión bajo demanda (POD) es que la calidad puede ser inferior a la de los libros impresos tradicionalmente y los tiempos de entrega pueden ser más largos.
Los libreros también podrían encontrar más caro el sistema de impresión bajo demanda (POD). El costo unitario por ejemplar para una editorial será mayor, ya que no habrá realizado una compra masiva a su imprenta, sino que habrá pedido cantidades más pequeñas a lo largo del tiempo.
En general, la impresión bajo demanda (POD, por sus siglas en inglés) reduce considerablemente el riesgo financiero de la publicación, ya que permite a las empresas, especialmente a las que autopublican, probar sus mercados con menos dinero inmovilizado en costosos ejemplares.

