Como su nombre indica, el papel sensible a la presión es único y reacciona al aplicarle presión. Para obtener este papel especializado, se añade una capa de recubrimiento sensible a la presión a una hoja de papel común. Para crear esta capa se utilizan diferentes materiales como látex, acrílico y silicona.
Este papel, utilizado principalmente en diversas aplicaciones sensibles a la presión, como etiquetas, cintas adhesivas y calcomanías, se somete a un proceso en el que el sustrato se recubre con un adhesivo sensible a la presión, generalmente un adhesivo acrílico conocido por su capacidad de respuesta. La disponibilidad de diferentes gramajes, texturas y colores permite una gran versatilidad de uso.
Al ejercer presión sobre la superficie del papel sensible a la presión, el adhesivo se activa. Forma una fuerte unión entre el objeto al que se adhiere y el propio adhesivo. Su facilidad de uso y su capacidad de adhesión fiable lo hacen idóneo para diversas aplicaciones que requieren esta propiedad.
Es posible encontrar papeles autoadhesivos en una amplia variedad de tamaños, colores y gramajes, además de ser compatibles con diversos métodos de impresión, como la impresión offset o la digital. También se ofrecen diferentes acabados, como mate o brillante, y recubrimientos UV .
El proceso de aplicación generalmente implica la aplicación del revestimiento sensible a la presión en uno o ambos lados utilizando una técnica de recubrimiento con rodillo seguida de secado y corte de precisión.
Cabe destacar que el papel sensible a la presión es esencial para medir la presión arterial en el ámbito médico. Facilita que los médicos y enfermeros tomen lecturas precisas y, al mismo tiempo, sirve como material valioso para fines de investigación centrados en el estudio de la dinámica de la presión arterial en el cuerpo humano.

