En el Reino Unido, el depósito legal obliga formalmente a los editores a enviar copias de todas sus publicaciones a bibliotecas de depósito legal específicas. El objetivo principal es garantizar que estas obras publicadas sigan siendo accesibles para las generaciones futuras.
En el Reino Unido, la Ley de Bibliotecas de Depósito Legal de 2003 establece que todos los libros publicados en el país deben depositarse en siete instituciones designadas, entre ellas: British Library, las Bibliotecas Nacionales de Escocia y Gales, las Bibliotecas Bodleian de la Universidad de Oxford y las Universidades de Cambridge, Glasgow y Edimburgo. Además de los libros impresos, esta ley también cubre suministros para publicaciones electrónicas, mapas y partitura.
Promulgada el 6 de abril de 2004, en reemplazo de la legislación anterior limitada a libros impresos solo—la Ley de 2003 se hizo necesaria debido al creciente número de publicaciones electrónicas que exigían medidas de conservación independientemente formato.
Los editores deben proporcionar a cada biblioteca de Depósito Legal un copia de sus publicaciones sin costo alguno, ya sea entregando físicamente un ejemplar o enviando un archivo digital.
El Depósito Legal tiene dos objetivos principales: preservar las obras publicadas para la posteridad y, al mismo tiempo, garantizar el acceso público.
El depósito legal tiene una enorme importancia para los libros y las publicaciones debido a varios factores: facilita procesos de publicación rápidos y eficientes, permite el acceso público oportuno y protege contra derechos de autor, infracción.
